lunes, 19 de septiembre de 2016

Hoy no me presenté a trabajar, mi cansancio físico y mental causaron estragos así que no pude levantarme. Tuve que ir a consulta médica para justificar la falta, así que me abrí con la doctora. Le dije de mis crisis, de mi ansiedad, de lo mal que la estoy pasando... me recetó fluoxetina y alprazolam. Nunca he tomado el primer medicamento, pero lo hice, me dijo que el efecto sería gradual, con los días. El alprazolam es pan comido, ha sido mi escape en otros momentos de depresión.
Efectivamente me aconsejó que buscara ayuda profesional. Mencionó la terapia de pareja. Y la verdad es que dudo que él quiera ir, pero supongo que yo debo hacerlo por mi cuenta, mi salud lo amerita.
Por otra parte, no me gustaría ser una mujer dependiente de esas drogas, pero tomaré este tratamiento porque siento que ahora si he perdido el control.
Hoy platiqué con una prima, me escuchó, nos identificamos mucho con lo que nos pasa. Reí unos minutos, me hacía falta conversar. No suelo hablar de mis problemas con frecuencia, no busco ayuda porque no sé... siento que incomodo, que preocupo, que molesto a los demás, que rompo con su propia tranquilidad.. o quizá en el fondo me hace ruido mostrarme vulnerable. Quizá es todo. El punto es que ya estoy por dar el primer paso.. investigar con quién atenderme. Sé que me va a afectar económicamente pero bueno, debe valer la pena si voy a recuperar mi estabilidad emocional. Sola no he podido, ya lo comprobé.
Es tan complicado y sencillo a la vez. Tomar decisiones, ser firme, tener voluntad. Mi frustración nace porque no sé lo que él realmente quiere. O tal vez no me quiere y no lo acepto. Cuando estoy por soltarlo y dejar que se vaya de mi vida, vuelve a pedirme que lo intentemos y luchemos por esto. Ha sido un circulo vicioso. Acepto que he sido dramática, que he estado con los nervios de punta y los sentimientos a flor de piel.. que estallo en ira y a veces (la mayoría) me envuelve la tristeza. Ha de ser difícil vivir conmigo.
Pero hay algo, que debo decir a mi favor: le he dicho lo que necesito de esta relación. Se lo he dicho, se lo he escrito, se lo he pedido en todas las formas... y su indiferencia es constante. No entiendo, no puedo entender tanta frialdad. No pretendo darle lástima, jamás quisiera provocarle eso. Sólo sentir que lo que tenemos es real. Estoy cansada de la rutina, de los momentos en silencio.. de interrogarle para sacar plática. De querer verme en sus ojos y no encontrarlo, está tan distante.
Ya no sé si exagero, ya nisiquiera sé si perdí la cordura, si estoy alucinando... o lo estoy justificando. Tengo distorsionada mi realidad, y eso es lo más grave y lamentable para mi.. porque no logro enfocarme. Que mis ángeles, Dios y toda la energía me ayuden a clarificar mi mente y espíritu.

viernes, 16 de septiembre de 2016

Estoy en un momento de crisis. Nisiquiera puedo publicar lo que acaba de suceder con él. Esto que acabo de vivir no se lo deseo a nadie. Me está consumiendo este sentimiento no puedo más necesito ayuda, no sé a quién acudir. Todo está en desorden todo, mi vida, mis pensamientos.

No sé qué voy a hacer me siento fatal, fatal, quisiera acabar con todo, ya de una vez. Me destruye esto me consume sólo quiero morir nada más. Pienso en mi niño, pienso en su vida sin mi, pero sé que de algún modo las cosas avanzan. No tengo idea si alguien me lee, tal vez en realidad es mi última entrada. Aunque hay muchas cosas que arreglar, no es tan fácil tomar la decisión, tengo que dejar todo en orden, hacerlo menos pesado.
No no, no es correcto no es lo que va a suceder. Juro que es un infierno, es un infierno vivir de este modo no puedo dejar de llorar. Me falta el aire, me quiero morir, desaparecer.
Mis hormonas me traicionan. Me hubiera gustado ser hombre, más sencillo, más práctico todo.
Sólo tengo ganas de llorar. Sólo eso. Mi hijo está en una etapa de gritos y berrinches.. yo pierdo la paciencia. Pierdo las ganas de todo, no tengo motivación alguna para continuar soñando. Hablo con él y no tiene sentido, le digo lo que me pasa, lo que necesito y no siento su apoyo. Mi vida es reclamar y reclamar y reclamar... claro que ya lo harté.
Es tan difícil lo que le estoy pidiendo? es tan difícil? no quiero ser chantajista, ni manipuladora, ni inmadura. Solamente que no me hago a la idea de que vivir a esta edad, en esta situación, tenga que aceptar una vida vacía sin mimos, ni palabras de aliento, ni abrazos. Estoy llorando otra vez, porque no soporto tanta frialdad.
Tal vez exagero, tal vez. Sólo necesito un poco de su amor... qué estoy esperando?
Quiero salir de la rutina, quiero ir a lugares, caminar, etc... no le estoy pidiendo que gaste, sólo eso que me saque de esta misma casa por un rato.
No sabía hasta qué grado se pierde el encanto después de vivir juntos. No sabía cómo se va apagando el amor y los detalles, conforme pasa el tiempo.
Sé que valgo mucho, que tengo que trabajar en mi autoestima, que hay cualidades en mi, tal vez él no las vea... otros las ven, pero aunque lo sé, no me sirve de mucho, sigo sintiéndome igual de decepcionada y triste..
Supongo que debo actuar de forma distinta, de ser más frívola, de ser práctica y no engancharme en estos episodios.
Ser infiel sería una salida, un escape. Una estrategia para elevar mi ego... pero en realidad soy cobarde para eso. Terminaría sintiéndome peor. No quiero una doble vida, quiero una sola, plena, sin mentiras, con la libertad de decir, hacer, sentir lo que soy realmente.
No me ayuda su carácter, en verdad no me ayuda su falta de tacto, de cariño, de sinceridad, de amor. Trato de portarme como pienso que él espera, pero no sucede nada. Cada día aumenta mi frustración porque siento que nada de lo nuestro avanza. Es como si la rutina matara todo.
Me siento tan perdida Dios mío, tan perdida. Espero que sea desajuste hormonal solamente, en verdad deseo que sea sólo eso, la migraña me vuelve, todo se junta. Es espantoso ser mujer.

domingo, 4 de septiembre de 2016

Cada día es una lucha. En todos los sentidos. Un combate contra mis pensamientos negativos que intoxican mi alma, contra la depresión asesina que me ataca desde hace tiempo, no sé cuánto... sé que ha estado presente en mi desde hace mucho.
En momentos me siento motivada, tranquila. Hoy por ejemplo, tuve la oportunidad de ver una película romántica. Obviamente me perdí algunas partes porque mi hijo es un torbellino y por lo general no me deja concentrarme en algo al menos que lo tenga hipnotizado con la tableta. El punto es que por un rato dejé de pensar en mi vida, para distraerme con historias ajenas, ficticias, de amor. Pero el gusto me dura poco. También quise escuchar desde temprano unas canciones hermosas que son para disfrutarse tranquilamente.. pero no pude. Ahí si tuve demasiada interrupción.
Oh Dios, no es que mi hijo sea un estorbo, no lo es. Sólo que siento ahogarme en mis sentimientos... necesito despejar mi mente de algún modo. Para rematar sé que le está afectando al niño esta separación. Demasiado llanto, demasiado grito, demasiado berrinche... demasiadas jaquecas para mi... y no encuentro calma. No encuentro el modo de que se comporte, de que comprenda las cosas y no llore tanto. Es agotador. Es agotador cuando no estoy bien emocionalmente; siento que me parto en mil pedazos cuando tengo que controlar esas situaciones. Se me va el oxígeno, se me va la paciencia... se me va todo y me queda únicamente la frustración.
Envidio el rol del hombre... que su cerebro esté diseñado de una forma tan distinta, que los hace ser tan prácticos. Él luchará igual que yo día a día, tratando de encontrar miles de respuestas, de pedirle a Dios que aclare la mente y el alma? eso nunca lo sabré. Y no debería de importarme. Es inevitable preguntarme, la estará pasando igual de mal que yo? pensará que para mi es fácil? tendrá su paño de lágrimas? o será que no lo necesita pues está mejor y feliz? realmente necesito ayuda profesional. Debería concentrarme en mi persona y dejar de pensar lo que él puede pensar o no.
Hoy hablamos y no muestra el mínimo interés en nuestra relación. No creo que sea prudente pedirle que lo platiquemos... va a doler más que me diga en ese modo peculiar que tiene de hablarme, que no quiere hablar más del asunto.
Ya no es sano lamentarme, ni culparme, ni reprocharme. Ya agotamos todo supongo. Creo que voy a llorar de nuevo esta noche... y como otras tantas, me vencerá el sueño mi llanto, tal como a mi niño. Me estaré volviendo loca?

sábado, 3 de septiembre de 2016

Se supone que este tiempo debería servirme para estar en paz, para reflexionar y estar mejor. En realidad no es así. Estoy en paz en el sentido de que ya no estamos discutiendo, se acabaron las peleas. Pero los sentimientos de tristeza y angustia permanecen. Rezo mucho, pido, imploro serenidad. Ya no le veo ni pies ni cabeza a esta relación, no quiero por enésima vez forzar lo que no hay, ya no pretendo insistir. He bajado la guardia para lo que venga, sea bueno o sea malo. Estoy dejando que todo fluya con todo el dolor de mi alma, pues esta vez siento que es el final. En el fondo deseo que no lo sea, quisiera que ocurriera un milagro, un acto de fe en él y en mi... pero ya no sé si es demasiado tarde para eso. Estamos tan desconectados y molestos uno con el otro. Es complicado. No aprendo a ser práctica.

lunes, 15 de agosto de 2016

Sé que esta entrada me muestra tal cual soy: vulnerable.
No puedo tomar las cosas con calma, no puedo. Me azoto, me culpo, reprocho... mis decisiones, malas y absurdas. Es como si estuviera en un laberinto sin salida. Tantos altibajos me están causando estragos. Son ya varios años, en los que la lista de malos momentos crece más que los recuerdos bellos. Pero cómo voy a superar a alguien que no se quiere ir? que se queda, para estar ausente? alguien que dice cambiar y solamente le dura unas horas el cambio. Quiero cerrar mis ojos y dejar de pensar, poner la mente en blanco, o fijar mi atención en otra cosa. Mi hijo me necesita y el esfuerzo por estar bien me duele doblemente, porque sé que se da cuenta, que lo percibe, que es imposible ocultarlo.
Tengo mis ojos hinchados de tanto llorar. Me maquillo para simularlo pero es en vano. Mi gente lo nota, si y una vez más trato, trato de minimizarlo. No he conseguido lograr esa inteligencia emocional que tanto pregono.
No he dormido bien, ni comido. Me cuesta, me cuesta tomar aire. Me cuesta hablar. Me cuesta dejar de escuchar esas voces negativas dentro de mi que mejor ni escribo lo que dictan. Sé que es mi momento preciso para buscar ayuda profesional, sola no puedo. Me consume este sentimiento, esta nociva emoción, ya rebasó mis límites. Supongo que aquí debe entrar la decisión de soltar, de dejar ir sin reproche, sin lágrimas, sin reclamos. Me mata su indiferencia, su arrogancia, su falta de tacto. Me mata que me vea llorar horas sin poderme soltar un abrazo, aunque sea un poco de apoyo. Me mata su frialdad, su mirada lejana, como si estuviera con un extraño un total desconocido. Me mata la falta de ternura, de ganas de sentirse vivo al lado de quien amas, o quien dices amar. Esta relación es tan gris, tan tóxica. Tan triste y desesperante.. asfixia. Malditos apegos, malditas dependencias que esclavizan los pensamientos y las acciones. Maldita falta de voluntad. Maldita esperanza que llega siempre a matar la decisión de vivir en paz, tranquila, de vivir el duelo que cada vez se asoma como monstruo. Quizá ese es el fantasma que me persigue, esa sombra es el duelo que me hostiga, mi verdugo. He aprendido a vivir de esa manera. Con cortos episodios felices, pero que se disuelven en cualquier momento de ira, de indiferencia, de tristeza.
Me he negado a escribir, pero supongo que es mi única terapia por ahora. Mañana no sé, supongo que todo se aclara con el tiempo. Mi mente, mi espíritu, mi vida.

martes, 17 de mayo de 2016

Depresión

Tengo muchas ganas de llorar. Enormes. Sólo deseo ser rescatada, aunque sé que la única que puede salvarme soy yo misma. Muy triste mi caso.