Cuando comienzo a escribir y borrar continuamente mis frases, significa que tengo miedo. De mostrarme tal cual soy... quizá es el miedo a parecer vulnerable... quizá es que nadie me lea y los temores sean en vano.

Ya llegó de nuevo el invierno. Y no entiendo por qué razón, pero siempre por estas fechas, deseo con ansiedad que termine el año. Es la sensación estúpida de creer que al cerrar el año cierro ciclos, cuando en realidad no importa el mes, no importa la estación, si es primavera, verano, otoño... no depende de eso el superar cosas, el olvidar, el perdonar.

Dicen que lo que no te mata te hace más fuerte... dicen. La verdad es que lo deberé comprobar por mi misma. Este año no he tomado muy buenas decisiones... mi vida ha dado giros indescriptibles, cambios, pérdidas... sobre todo pérdidas. Y no sé cuánto tiempo más deberá pasar para que yo vuelva a sonreír como antes... o quizá nunca lo haga.

Ya mi refugio no son las letras, ni la música,... ya he perdido de vista cuál es mi refugio. He perdido de vista tantas cosas en los últimos meses, que siento como si estuviera saliendo de un coma. O será que estoy enloqueciendo por completo? 

Mi refugio es Dios.  

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