A mis 30 años siento que he perdido demasiado tiempo y que en los veintes pude haber hecho más. Y aunque mi vida dio un giro completo desde que me convertí en madre, siempre guardo un sentimiento de que hay algo más... claro que soy bendecida y afortunada por tener a mi hijo... y estoy tan agradecida por eso; pero hay algo en mi, que necesita ser rescatado. Sólo mi padre celestial sabe lo que sucede conmigo. 
He tomado decisiones de las que si estoy arrepentida, pero dicen que uno nunca debe arrepentirse, que es parte de la vida y del crecimiento. 
Ahora justamente me encuentro en una etapa de reflexión, no sé si llamarlo maduración, cambio, no sé como definirlo... sólo sé que debo fortalecer mi carácter. Me siento en una búsqueda constante, de encontrar motivos además de mi pequeño para querer hacer las cosas bien. Porque sé que los hijos son prestados y es un valioso tesoro que me regaló la vida... pero no quiero ser una madre triste y frustrada, necesito encontrarme de nuevo, para ser feliz por completo. Creo que estoy enferma, anhelo un psicólogo de cabecera. Ya encontraré la manera de resolver mis problemas; de descargar mi ansiedad y estrés y ser más productiva. Por si no hay mañana, empiezo hoy. 

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