Hay relatos crudos, que me enchinan la piel.

Elma Correa lo logra con su peculiar descripción al relatar "Cuarto de baño", en el libro: Ni desierto, ni maquila, ni frontera.

Me he impactado... y eso que apenas inicio la lectura.

La pereza me ha vencido en los días de calor. Ahora mismo el viento que se siente al abrir la puerta de la casa, parece que te abofetea con lumbre. Parece que exagero, pero es en serio, el calor y la humedad están arruinando lo bello de una tarde de domingo.
Mi último domingo de vacaciones...

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