Crónica de un 23

Hora de levantarse
Abrí mis ojos a las 7am (hora en la que se supone yo debería estar esperando el camión).
-Otra vez!!!!! No puede ser!!! renegé al recordar que tenía una entrevista de trabajo programada a las 8:30am y supe en ese instante que no llegaría puntual. Y no imaginen que soy la vanidosa número uno, no. Sucede que cuando voy a la ciudad, desde mi ejido y en camión, mínimo tengo que estar en la parada del bus con una hora y media de anticipación si es que quiero llegar puntual.
-Ya valí.
Mi único consuelo era pensar que de todos modos esa entrevista no es para un trabajo en forma, sino que es parte de un programa de la Dirección Estatal del Empleo, en el que un trabajo (algo parecido a un servicio social) será pagado al mes con un monto de 2,800 pesos. Seis horas al día, de Lunes a Viernes y con una capacitación en computación los sábados. La ayuda la da el gobierno, no la empresa ok? Pero la empresa de todas maneras entrevista a los muchachos que le van a trabajar y de gratis. Fantástico.
En fin, ya les pasé el anuncio x si les interesa. Entonces, en lo que me quedé...
Bueno, estaba yo en el crucero a las 8:15, cuando divisé aquel SuburBaja aproximarse.
-Oh, oh. Parece que viene lleno.
Bruja. Ese parecía camión sardina con destino a Six Flags. Y yo con tacones. Genial, pensé. Bienvenidos sean los callos a mis piecitos que tanto me aguantan. Ya en el camión recordé que aún no me contestaba la persona que me iba a entrevistar, así que le seguí marcando para avisar mi "pequeño" retraso.
Al fin me contestó y quedamos en que la cita sería hasta las 4pm porque ella no estaría todo el día en la oficina hasta esa hora.
-Qué bueno, al menos no perdí la entrevista, pensé.
Hora de buscar más opciones
Llegué a Mexicali relativamente temprano, luego de ese cambio de planes, me dediqué a llevar solicitudes de empleo a dos oficinas más. Después sentí que ya el sol estaba causando los estragos que todo cachanilla conoce, (sudor, ardor en los brazos, ganas de correr lejos, de ser posible a Alaska), así que reposé unos minutos en la casa de mi prima donde me quedo a dormir cuando no me regreso al rancho.
Estaba yo comiendo un suculento tamal adquirido directamente nada más y nada menos que de los abarrotes Yessy ubicados a unos 20 pasos de la casa, cuando en eso me suena el celular. La llamada era para agendar una entrevista (de otra empresa ok) a las 5pm de ahora. Considerando mi situación de pobreza la cual se traduce en carencia de automóvil propio, negocié la cita a las 6pm (así alcanzaría a ir a las dos entrevistas el mismo día)
-Ok, Pero saldrías más tarde porque te aplicaré un examen que dura como dos horas, no importa?
-Está bien, con que me desocupe a las 8 del examen por mi perfecto.
-ok.

Total, dos horas de margen entre una entrevista y otra bastaban para llegar a tiempo a cada una.

Hora de la primer entrevista del día
Iban a dar las 4 cuando yo aún no daba con la dirección. Oseajelou!!! Lombardo Toledano, la calle transitada durante 5 años de mi vida y no encontraba el mugroso local. Total, cuando di con él, qué creen? cerrado. C-e-rr-a-d-o.
-WTF?
Pues que le marco y le marco a la dizque entrevistadora y nada. Me mandaba al buzón.
-Que se vaya mucho a........... aghhh qué calorrrrrrrr.
Si, imagínense el sudor corriéndome por el cuello así todo gacho en pleno solazo a esa hora. Me cambiaron la cita para que al final no me atendieran, "gracias señorita irresponsable". Pero me lo merezco, x haber caído en los brazos de Morfeo cuando debía ir en camino. Achh.
Hubieran visto qué patética escena: la marilú plantada, acalorada y molesta.
Hora de la segunda entrevista del día
No me quedó más remedio que decir: por algo pasan las cosas. Así que emprendí mi camino hacia la otra entrevista. Ahí si llegué faltando unos 20 minutos, los cuales me sirvieron para respirar profunda y tranquilamente, reponerme del calor un poco y relajarme leyendo a Chomsky (Actos de agresión, muuuy recomendable eh!).
Pues bien, me pasaron a RH. La encargada muy amable y atenta, comenzó la entrevista. Aunque realmente no fueron muchas preguntas sí platicamos bastante sobre los proyectos en los que he trabajado. Que quizá no son muchos, pero qué gratificantes U_U
Ok, luego de esa entrevista-conversación, me dijo:
-Aquí está el examen, tómate el tiempo que quieras.
-Gracias, ahora mismo lo contesto. Parece que no es mucho, yo creo lo termino antes de las 8.

Hora de ir a casa

Ja-ja-ja. Terminé el examen justo a las 9. Para esto la joven ya no estaba, me había dado la instrucción de dejar el examen sobre el escritorio y apagar la luz antes de irme. Correcto, eso hice. Para este momento, también ya me había hablado un amigo que iba a pasar por mi, para decirme que su carro lo dejó tirado.
-Uoops. No te preocupes, me voy en taxi a la casa. Tú ocúpate de tu carrito.
-Pero si quieres te recogo en taxi.
-Claro que no, ni al caso, mejor al rato te marco porque esto ya no trae carga.
-ok.
Las nueve, eso significa que me tengo que quedar a dormir con mi prima porque ya no me puedo regresar tan tarde al rancho. Y yo sin dinero.
-Oh my god, no traigo dinero!!!! En cuanto caí en cuenta de mi terrible situación (sí terrible aunque suene dramático), empecé a buscar en mi bolsa lo que era mi capital. Cuatro pesos.
Mi celular estaba apagado, casi las diez de la noche, las calles que durante el día son testigos del tráfico, estaban tranquilas y casi ni un alma. Y no sentí miedo. Tal vez porque ya conozco a mi Pa, que siempre me manda angelitos para echarme la mano en estas situaciones.

Llegué hasta la esquina donde se para el taxi. Y dije, ¿y ahora quién podrá ayudarme? pero no apareció el chapulín colorado. Lo único que vi fue Sanborns a unos cuantos pasos, pero pensé: mala idea. Además es sitio para hombres. Jaja, sí lo pensé!! pero sólo como un último recurso ok. Luego, vi que aún no se iban los muchachos del café La Negrita, ellos ya me han de reconocer porque ahí llego casi a diario. Nimodo me dije a mi misma, a demostrar la humildad para pedir ayuda Marilú. Ni son mis amigos, nisiquiera sé cómo se llaman. A arriesgarme se ha dicho.

Así que no tuve otra opción más que acercarme a este par de veinteñeros buena onda y pedirles un favor: prestarme diez pesos para regresar a casa. Rápidamente uno de ellos sacó una moneda de la caja y me preguntó que si sólo eso necesitaba. Qué lindo.

Pues bien, ya tenía yo rato esperando el taxi y nada. Hasta el muchacho -cuyo nombre no recuerdo porque está muy raro- salió a hacerme compañía. Platicamos un rato, y el taxi de línea roja ni sus luces. Este chico me hizo el paro de hablar un Ecotaxi, él me lo pagaría. Dijo que no me iba a dejar que me quedara sola ahí esperando y capaz de que no pasaba nadie. Casi lloro, no por quedarme sola, sino por ese gesto de buena gente. El caso es que el chico me prestó 50 pesos más para el dichoso ecotaxi. En eso estaba, cuando alcancé a ver que venía el taxi de ruta, le quise devolver el dinero al chico pues ya no lo iba a necesitar en ese rato y me dijo que me lo llevara mejor, por si se me ofrecía. Sólo le di las gracias y me fui pronto para abordar. Emprendí mi regreso a casa de mi prima.

Hora de... descansar?

Iba llegando a mi casa mientras pensaba en lo maravilloso que es poder confiar en la gente, tener la humildad para pedir ayuda y para brindarla, en todos los momentos que a veces se nos presentan para valorar las cosas. Ok, bien cursi yo.

Me disponía a abrir la puerta, cuando me di cuenta de que el pasador de adentro estaba puesto. Malas noticias. Mi prima se encierra en el último cuarto de arriba y con el aire acondicionado encendido jamás escucha cuando tocan. No puede ser!!!

Pues si pudo ser. Toqué con el puño. Grité: Letyyy. Toqué con el candado más fuerte. Volví a gritar. Toqué con la mano extendida, golpeándo la mugrosa puerta. Y grité de nuevo. Toqué casi hasta con patadas, pero no me anime. Para ese momento yo ya quería tirarme en la cama, quitarme las botas que bastante me habían cansado con tanta caminata. Pero noooo, yo seguía afuera, como cobradora de coppel a la que no le quieren abrir. Y mi celular: muerto. Yo sabía que si caminaba mis pies me lo iban a reclamar ahora si, porque ya comenzaban a hormiguearme. Pero tenía que buscar un teléfono y pronto, antes de que mi prima se quedara más dormida de lo que estaba.

Caminé hasta el telefóno público más cercano. Y qué creen? No sirve. Así que caminé más, con todo el dolor de mis piesitos. Alcancé a ver otro phone y dije: aleluya, este sí sirve.

Le marqué a mi hermana para que me pasara el teléfono de mi prima, pues no me lo sé y lo traigo en mi celular... y mi celular está apagado. Luego le marcaría a mi prima para decirle que me abriera la puerta. Qué relajo.

-Ey Eliza, pásame el cel de la lety, pronto.

-No soy Eliza, soy Sarahí (o Samantha, no recuerdo)

-Eliza? (o sea, idiota la pregunta eh)

-No, creo que te equivocaste de número.

-¿No es ese el 1 64 30 28?

-No, éste es 1 34 30 28.

-Ah, perdón.

Oseajelouuu! Bueno, dije: a cualquiera le pasa. Y a cualquiera le tragan 2 pesos. Achh, luego saqué otra moneda y error. Me la regresaba porque no aceptaba las de a diez. Había una parejita justo en la casa frente al teléfono, así que fui a pedirles que me cambiaran la moneda. La chica entró a buscar a su casa. Y si me la cambió por 2 de a cinco.

Ahora sí, me contestó la bitch (de cariño).

-Hey, qué onda. Oye la lety no me abre, háblale tu y dile o pásame su cel, me quedé sin carga.

-Qué? su cel? de su casa?

-Siii, su cel. Rápido.

-Ay, márcame otra vez para dártelo porque no puedo retener la llamada, se corta.

-ok, apúrate.

Y que me vuelve a tragar lo que sobraba el mugre teléfono. Lo cual significó que de todos modos no tendría monedas para marcarle a mi prima. wow, impresionante eh, impresionante mi situación. Me harté. Me senté en la banqueta sobre la que estaba el phone y me agaché. Quise respirar, pero esta vez fue demasiado, ya estaba creo yo cansada de todo el día, estresada me imagino, y sin ganas de hacer nada. Ahora sí quise llorar. Llámenle como quieran, pero fue el punto en el que exploté y sólo quería desahogarme. ¿desahogarme? no era grave lo que pasaba, lo acepto. Pero algo influyó en mi para que brotaran esas lágrimas con tanto sentimiento. Era algo que expresaba un "ya, basta. me doy". Estaba en verdad cansada. Ya no sé ni qué hora era, pero ya pasaban de las diez.

Justamente en ese instante que pasa por mi lado un muchacho, que alcancé a reconocer. Era el encargado de sacar las copias en el famoso cuartito de mi facultad. Pensé: que no me reconozca, qué pena. Pasó junto a mí y se detuvo enfrente, pero volteando hacia otro lado. Yo me quedé callada, pero sentí que se dió cuenta de mi "crisis". Me animé a hablarle, porque en verdad necesitaba ya marcarle a mi prima, no podía pasar la noche entera ahí como loquita. Le dije:

-ey muchacho. Te pido un favor?

-Si. ¿qué tienes? oye, te conozco verdad?

-Si, yo iba en la facultad de humanas. Es que, jeje. Me encontraste en una crisis, es que me ha pasado de todo en este rato.

-te vi ahorita y te me hiciste conocida. ¿estás bien?

Y ya, le expliqué más o menos el asunto. Sacó su celular y dijo: márcale de aquí.

-no, cómo crees? sólo necesito cambiar esta moneda para marcarle de ese tel.

-no, en serio, márcale a tu prima de mi cel, no te preocupes, es un favor.

hablé con mi prima, por fin. Y por lo que me dí cuenta estaba ya en su quinto sueño. Le agradecí a Alejandro el favor. Y me dijo que esa era su casa (justo atrás de nosotros) me dijo además que cualquier cosa que se me ofreciera, si tenía algún problema, que con toda confianza ahí podía llegar.

Wow. Y que me quedo callada. Después de esto, ya un poco más tranquila y riéndome de mí misma, llegué y gracias a Dios que estaba la puerta abierta. Nomás me faltaba que no, jaja. Entré y me dice mi prima: ¿qué pasó? y le contesto: ay Lety, toda una odisea. Pero si quieres mañana te cuento, te voy a dejar que descanses. Y se volvió a quedar dormida. Entonces decidí prender la pc y comenzar a "postiar". Éste fue el resultado. Y ahora si, hora de descansar. Qué díaaaa. No cabe duda de que cada vez me maravillo más por las cosas de Dios, porque en serio, yo lo vi reflejado en esas personas que me echaron la mano. Por eso yo digo: hay que ser, hacer y desear la buena vibra.

Peace&Love!!!

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