Gracias

Por dar lo mejor de ti, siempre.
Por tu apoyo incondicional en todo momento, hasta en los momentos más difíciles.
Por tu amor que siempre estuvo presente. 
Por ser un maravilloso hombre que lo único que hizo fue entregar el corazón.
Por los días compartidos, las risas, los llantos, las charlas, discusiones, aventuras... por lo vivido.
Por demostrarme que es posible volver a creer en uno mismo y en los demás. 
Por haberme mostrado esos destellos de luz cuando más los necesitaba.
Por confiar, entregarte, por amar.

Te llevaré por siempre conmigo... 

perdóname, pero así es la vida a veces, aunque busque explicaciones no las hay. Porque así somos.
Hoy nos duele, pero va a sanar. No fue bueno, pero fue lo mejor.

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