Miedo

Querido diario: tengo miedo. Me asusta tener miedo. 
Tenía 3 meses en el vientre de mi madre cuando ella, mi papá y mi hermano viajaron al Grullo, Jalisco. El camión era tan viejo, de esos que ya casi no se ven, de aquellos donde los pasajeros hasta gallinas subían. 
Era de noche y el cielo empezó a tronar. Pronto la lluvia comenzó a bañar los campos y arreció la tormenta. Mi madre sólo cerraba los ojos y temía lo peor: que el camión se cayera al voladero, mientras subía los caminos horribles por los cerros. 
Para qué vinimos Dios, pensaba mi madre. Que no nos pase nada, rogaba en su interior.
Pero mi papá jamás sintió preocupación alguna. Para él era cotidiano atestiguar una escena de esas. Trataba de calmar a mi mamá, pero sólo empeoraba las cosas. 

Nada malo pasó aquella vez, sólo el susto de mi progenitora fue el drama de la noche.
Finalmente hay algo que me queda claro... las madres embarazadas transmiten a sus bebés lo que sienten. Y lo heredan. 
Me hubiera gustado que mi madre fuera más perra durante su embarazo.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Réquiem por una ciudad tranquila

Qué fragiles somos los seres humanos