Evadiéndonos

Ayer te vi pasar. Un segundo y nos hicimos los ciegos. Es inevitable acordarme de ti; porque te pareces demasiado a mi. Sólo espero que estes bien y que algún día entiendas mis por qués no. De los que siempre te di explicaciones, y aún así, todo el tiempo tuviste una teoría para refutarlos. Eso me causaba gracia... y entre la sensación de tristeza por haberte cerrado las posibilidades y la gracia con que pretendiste lograr tu objetivo, me resulta imprescindible darte las gracias. Aunque ya no haya más teorías por formular esta vez.

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