Qué se supone

Qué se debe hacer, cuando las palabras no salen, inclusive ni se piensan... cuando solamente una sensación de impotencia te recorre todo el cuerpo y prefieres cerrar los ojos por no llorar, por no flaquear. Qué se debe hacer cuando esa pelea interna y eterna, se hace presente; la lucha entre sentir o pensar. El corazón no se lleva con la mente, supongo. Ya no juego. Ya no quiero. Qué hacer, dime. Cerrar los ojos no me lleva a nada que no sea tu rostro en mi mente. Mis intentos por evitar que el sentimiento me consuma se están agotando. No lo puedo permitir. No ahora. Ni mañana. Ni nunca. Luego, me mortifica el hecho de dejar de teclear por no encontrar las letras que describan lo que quisiera. Mis dedos se paralizan. Extiendo mis manos para darme cuenta de que aún se mueven, de que todavía puedo hacerlas revivir. Las estrecho mutuamente, y me encanta sentir que cuento con ellas. Puedo tocar, puedo abrazar, saludar, utilizarlas para poder comer, para tocar mi guitarra, para escribir... para sentirte, acariciarte. Basta de recuerdos. Basta de melancolías baratas que lo único que logran es hacerme retroceder y caer en lo mismo. A pesar de todo, del tiempo cruel y los cambios inseperados, sabes que te quiero. Y con eso me quedo... con mis letras, mi música y mis sueños... aunque no me quede contigo.

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